Por: Carmen Contreras
@CarmenCT_

Joaquin ha ganado diversos premios por ser un emprendedor social, trabajar con la niñez y la preservación del medio ambiente, todo en un mismo proyecto: El Mundo de Ania.
El inspirador mundo “ideal”
“Mundo de Ania” es apenas el comienzo de un gran sueño.
Joaquín Leguía es el director y fundador de la ONG ‘Un mundo para Ania’. Es un hombre alto, a primera vista intimidante, y resulta serlo de alguna manera por su voz fuerte y su personalidad extrovertida, que a la vez, da calidez y genera confianza.
Joaquín está seguro de que anda en el camino correcto y tiene una visión del mundo distinta al resto, y esa es quizá el factor que hace que Ania se convierta en única, y con ella, miles de niños y niñas que la siguen. ‘Hoy en día vivimos una cultura de desunión con el mundo natural, porque en vez de tener el planeta en el centro como debería de ser, hemos puesto a la economía. El planeta es un área más del desarrollo humano, y es totalmente erróneo’ opina Joaquín, ante la situación del mundo en el que, para él, la prioridad debería de ser el planeta. La idea no nació en Joaquín, sino que siempre estuvo ahí.
Cuando era aún un niño, él y su hermano, Augusto, pasaban tiempo solos aventurándose en un jardín que con la imaginación de un infante, se convertía en un bosque. Al cumplir 13 años, se construyó una losa en esa área verde, pero ‘la energía de este jardín, se quedó en mi corazón. Nunca dejé de ser niño’ nos cuenta. A raíz de esto, se escribió el libro ‘Mi jardín y yo’, inspirado en la infancia de Joaquín. A través de la iniciativa ‘Tierra de niños’, los niños y niñas pueden sentirse mejor haciendo algo bueno para ellos y para la naturaleza, esto les permite al infante sentirse mejor consigo mismo y sentir que forma parte de algo bueno.
Lo que hace esta ONG es facilitar esta metodología y dar pautas a través de libros, manuales y videos para crear en el niño las ganas de formar parte de ello también. Hoy en día, ‘Tierra de niños’ está en India, Japón, Canadá, Bolivia, Chile, Paraguay y otros países más alrededor del mundo. Joaquín es un adulto con las ilusiones de un niño, o bien, un niño con la imagen de un adulto, y el producto de eso es Ania, la niña que vive de las energías internas de Joaquín para poder llevar a cabo su sueño de construir un futuro en el que las prioridades sea el bienestar del planeta y propio.
“Los niños no son solo el futuro sino que también son el presente”
Joaquín Leguía tiene maestría en manejo ambiental en la Universidad de Yale con la especialización en el rol de la niñez y desarrollo sostenible, reconocido por Ashoka como emprendedor social.
¿Cómo surge ‘Mundo de Ania?
Siempre estuvo dentro de mí, en realidad la historia es larguísima, es tan larga que crearon un cuento inspirado en mi infancia que se llama ‘Mi Jardín y yo’, es la historia de cómo me inspiro para crear ANIA. A veces uno no lo sabe pero todo lo que pasa en la vida es por una bellísima razón y menos mal tuve la lucidez para darme cuenta que de manera mágica todo lo que había pasado en mi vida era para que Ania se manifieste a través mío. Vine en esta vida para materializar todo un mensaje que ha sido enviado a través mío, pero por Ania, yo soy su canal. Ania es una muñeca pero que representa una fuerza de energía muy linda que está haciendo cosas increíbles. Soy como Frodo y Ania es el anillo.
Ese sentimiento lo tienes desde niño…
Siempre estuve consciente de algo infinito que sentía acá (se toca el pecho), te pasa cuando estas feliz, esas mariposas, pero había un hogar de mariposas. Siempre lo sentí pero no sabía que era. Conforme fue dándose la vida, y no es que haya sido todo lindo, me di cuenta que mi misión era trabajar con los niños y la naturaleza para ayudar a contribuir a que este mundo esté mejor. Cuando me voy a hacer la maestría a los Estados Unidos, me gradúo y creo una organización. Primero postulé a UNICEF y a SAVE THE CHILDREN y los dos me chotean, estaba triste pero luego dije ‘bueno, si no hay el vehículo para manifestar lo que siento y pienso, lo creo’; y así nació A.N.Y.C.M.A (Asociación para la Niñez y Conservación de su Medio Ambiente) que luego de unos años acabó siendo sólo A.N.Y.A y coincidió que fue el nombre lindo de una niña.
¿Qué representa Ania?
Siempre me preguntan por qué mujer, y es porque considero que es el lado femenino que todos deberíamos tener. El mundo está como está porque no hemos desarrollado o hemos subvaluado los valores que tiene la parte femenina de nosotros: sensibilidad, intuición, visión del futuro, cariño, compasión. Necesitamos restaurar esa parte femenina en los hombres y en la mujer. Ania es una niña que representa una niña indígena, que son las personas más marginadas del planeta. Me gustó que el cambio venga de la persona más marginada.
¿Qué importancia tienen para ti los niños?
Hoy vivimos una problemática global fuertísima, muchas personas dicen ‘¿cómo generamos un cambio? Con la tecnología y el dinero la hacemos’ pero depende del valor y de cómo lo usamos, y de cómo lo usemos depende de nuestras actitudes para el bien de la naturaleza. Y esas actitudes las desarrollamos entre los 2 años hasta los12 años más o menos. Por eso los niños nos dan la oportunidad de restaurarnos de cambiar las cosas para bien.
¿Cuál es el primer paso?
El primer paso es inspirarlos. La mejor manera de generar esos valores y actitudes es logrando que los niños y niñas participen de manera protagónica en lo mejor de su entorno, y para eso, necesitamos inspirarlos a través de cuentos, videos de otros niños. Decirles que ellos no son solo el futuro sino que también son el presente y de temprana edad pueden generar un cambio en la sociedad, no piensan jamás que no pueden hacer un cambio. Los cuentos trabajan con la muñeca simultáneamente.
¿Cuál ha sido el caso más memorable para ustedes?
No hay uno. Es constante, es permanente. Hay anécdotas preciosas, por ejemplo, una fue cuando recibí la llamada de Pedro, de Tumbes, en el 2009. Los niños en cañaveral, querían hacer su bosque de niños, tanto querían hacerlo, que hicieron su levantamiento de fondos (risas) ¡sus fondos sólo llegaban sólo a Trujillo!, y nos inspiró tanto que becamos al hombre. Todo por los niños.
¿Cuántos trabajan en esta ONG?
Fijo, fijo, somos cuatro. Lo que hacemos es empoderar gente, capacitar gente y formar una red. Puedes ser miembro de una familia, una ONG, una universidad, y así, los postulamos a premios, a becas. Hay una chica que se capacitó con nosotros en Chile y que acaba de ganar un premio por el Ministerio del Ambiente
¿Cómo te ves?
Estoy montado en los hombros del niño que llevo dentro. Me veo en una búsqueda de ser coherente. Siento que estoy montando un caballo. Que es estoy alcanzando mi misión.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
En su momento me encantaría tener un programa de televisión, que (Ania) vaya por distintas partes del Perú y que les diga a los niños y niñas que son importantes. Hoy al niño se le considera como actor de cambios, no como un receptor, imagínate, es una carga. Y hasta los 18 años no tiene ni voz ni voto.
Por último, cuando ves a los niños, que se han llevado algo de Ania, ¿Qué sientes?
Uf! Siento que la misión se está cumpliendo, es una alegría enorme. Ver que los niños juegan con ella, hay cuentos de niños con Ania que la abrazan, es su amiga, su compañera. Me reafirma el niño que tengo adentro, y me siento como tal, así me comunico de una manera más linda con los niños.
Tú sientes mucho amor por la vida y la naturaleza…
Y agradecimiento. Como Tolkien dice ‘todo lo que tenemos que decidir es qué hacer con el tiempo que nos ha sido otorgado’ no sabemos cuánto tiempo será, ninguno de nosotros, entonces todo lo que tenemos que decidir es qué hacer con ese tiempo. Y que hemos venido acá no para ‘hueviar’ sino porque tenemos una misión para cumplir. Y vamos a ver que esa misión está cumpliéndose cuando sintamos que estamos dando amor al hacerlo